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La Letra Escarlata Nathaniel Hawthorne Edición Español 280 Páginas
8 || deltaY > 8)) {
isHorizontalSwipe = deltaX > deltaY;
}
if (isHorizontalSwipe) {
dragOffset = currentX - touchStartX;
}
"
@touchend="
isDragging = false;
const threshold = containerWidth * 0.15;
const deltaX = Math.abs(currentX - touchStartX);
const deltaY = Math.abs($event.changedTouches[0].clientY - touchStartY);
if (deltaX < 8 && deltaY < 8) {
openLightbox(activeImage);
} else if (isHorizontalSwipe && dragOffset < -threshold) {
activeImage = (activeImage + 1) % totalImages;
} else if (isHorizontalSwipe && dragOffset > threshold) {
activeImage = (activeImage - 1 + totalImages) % totalImages;
}
dragOffset = 0;
isHorizontalSwipe = null;
"
>
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Características destacadas
Opiniones de compradores
4,7
4 opiniones
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Dani Ramírez
Al principio estaba muy decepcionada, porque tenía unos errores ortográficos. Pero después me di cuenta que eran solo un par de cosas, y en sí las hojas me gustaron mucho, el libro se siente cómodo en las manos, además de que el contenido está bien. Si lo revisaran y le editaran los errores le pondría cinco estrellas. (Estoy hablando del producto, no de la obra en sí.)
Descripción
LA ADUANA
INTRODUCCIÓN A LA LETRA ESCARLATA
NO deja de ser singular que, a pesar de mi poca afición a hablar de mi persona y de mis asuntos, ni aun a mis amigos íntimos cuando estoy en mi hogar, al amor de la lumbre, se haya sin embargo apoderado de mí, en dos ocasiones distintas, una verdadera comezón autobiográfica al dirigirme al público. Fue la primera hará cosa de tres o cuatro años cuando, sin motivo justo que lo excusara, ni razón de ninguna especie que pudieran imaginar el benévolo lector o el autor intruso, obsequié a aquel con una descripción de mi género de vida en la profunda quietud de la "Antigua Mansión." Y ahora, porque entonces, sin méritos que lo justificaran, tuve uno o dos oyentes, echo de nuevo mano al público por el ojal de la levita, por decirlo así, y quieras que no quieras, me pongo a charlar de mis vicisitudes durante los tres años que pasé en una Aduana. Parece, no obstante, que cuando un autor da sus páginas a la publicidad, se dirige, no a la multitud que arrojará a un lado el libro, o jamás lo tomará en las manos, sino a los muy contados que lo comprenderán mejor que la mayoría de sus condiscípulos de colegio o sus contemporáneos. Y no faltan autores que en este punto vayan aún más lejos, y se complazcan en ciertos detalles confidenciales que pueden interesar sólo, y exclusivamente, a un corazón único y a una inteligencia en perfecta simpatía con la suya, como si el libro impreso se lanzara al vasto mundo con la certeza de que ha de tropezar con el ser que forma el complemento de la naturaleza del escritor, completando el círculo de su existencia al ponerlos así en mutua comunicación. Sin embargo, no me parece decoroso hablar de sí mismo sin reserva alguna, aun cuando se haga impersonalmente. Pero como es sabido que si el orador no se pone en completa e íntima relación con su auditorio, los pensamientos carecerán de vida y color, y la frase quedará desmayada y fría, es de perdonarse que nos imaginemos que un amigo, sin necesidad de que sea muy íntimo, aunque sí benévolo y atento, está prestando oídos a nuestra plática; y entonces, desapareciendo nuestra reserva natural, merced a esta especie de intuición, podremos charlar de las cosas que nos rodean, y aun de nosotros mismos, pero siempre dejando que el recóndito Yo no se haga demasiado visible. Hasta ese extremo, y dentro de estos límites, se me alcanza que un autor puede ser autobiográfico, sin violar ciertas leyes y respetando ciertas prerrogativas del lector y aun las consideraciones debidas a su persona.
Ya se echará de ver que este bosquejo de la Aduana no carece de oportunidad, por lo menos de esa oportunidad apreciada siempre en la literatura, puesto que explica la manera como llegaron a mis manos muchas de las páginas que van a continuación, a la vez que presenta una prueba de la autenticidad de la historia que en ellas se refiere. En realidad, la única razón que he tenido para ponerme en comunicación directa con el público, viene a ser el deseo de presentarme como autor de la más larga de mis narraciones; y al paso que realizaba mi objeto principal, me pareció que podría permitírseme, por medio de unas cuantas pinceladas, dar una vaga idea de un género de vida hasta ahora no descrito, bosquejando los retratos de algunas de las personas que se mueven en ese círculo, entre las cuales la casualidad ha hecho que se contara el autor.
INTRODUCCIÓN A LA LETRA ESCARLATA
NO deja de ser singular que, a pesar de mi poca afición a hablar de mi persona y de mis asuntos, ni aun a mis amigos íntimos cuando estoy en mi hogar, al amor de la lumbre, se haya sin embargo apoderado de mí, en dos ocasiones distintas, una verdadera comezón autobiográfica al dirigirme al público. Fue la primera hará cosa de tres o cuatro años cuando, sin motivo justo que lo excusara, ni razón de ninguna especie que pudieran imaginar el benévolo lector o el autor intruso, obsequié a aquel con una descripción de mi género de vida en la profunda quietud de la "Antigua Mansión." Y ahora, porque entonces, sin méritos que lo justificaran, tuve uno o dos oyentes, echo de nuevo mano al público por el ojal de la levita, por decirlo así, y quieras que no quieras, me pongo a charlar de mis vicisitudes durante los tres años que pasé en una Aduana. Parece, no obstante, que cuando un autor da sus páginas a la publicidad, se dirige, no a la multitud que arrojará a un lado el libro, o jamás lo tomará en las manos, sino a los muy contados que lo comprenderán mejor que la mayoría de sus condiscípulos de colegio o sus contemporáneos. Y no faltan autores que en este punto vayan aún más lejos, y se complazcan en ciertos detalles confidenciales que pueden interesar sólo, y exclusivamente, a un corazón único y a una inteligencia en perfecta simpatía con la suya, como si el libro impreso se lanzara al vasto mundo con la certeza de que ha de tropezar con el ser que forma el complemento de la naturaleza del escritor, completando el círculo de su existencia al ponerlos así en mutua comunicación. Sin embargo, no me parece decoroso hablar de sí mismo sin reserva alguna, aun cuando se haga impersonalmente. Pero como es sabido que si el orador no se pone en completa e íntima relación con su auditorio, los pensamientos carecerán de vida y color, y la frase quedará desmayada y fría, es de perdonarse que nos imaginemos que un amigo, sin necesidad de que sea muy íntimo, aunque sí benévolo y atento, está prestando oídos a nuestra plática; y entonces, desapareciendo nuestra reserva natural, merced a esta especie de intuición, podremos charlar de las cosas que nos rodean, y aun de nosotros mismos, pero siempre dejando que el recóndito Yo no se haga demasiado visible. Hasta ese extremo, y dentro de estos límites, se me alcanza que un autor puede ser autobiográfico, sin violar ciertas leyes y respetando ciertas prerrogativas del lector y aun las consideraciones debidas a su persona.
Ya se echará de ver que este bosquejo de la Aduana no carece de oportunidad, por lo menos de esa oportunidad apreciada siempre en la literatura, puesto que explica la manera como llegaron a mis manos muchas de las páginas que van a continuación, a la vez que presenta una prueba de la autenticidad de la historia que en ellas se refiere. En realidad, la única razón que he tenido para ponerme en comunicación directa con el público, viene a ser el deseo de presentarme como autor de la más larga de mis narraciones; y al paso que realizaba mi objeto principal, me pareció que podría permitírseme, por medio de unas cuantas pinceladas, dar una vaga idea de un género de vida hasta ahora no descrito, bosquejando los retratos de algunas de las personas que se mueven en ese círculo, entre las cuales la casualidad ha hecho que se contara el autor.
Especificaciones técnicas
- Idioma
- Español
- Editorial
- Nathaniel Hawthorne; 1ra edición (26 de julio de 2012)
- Texto a voz
- Habilitado
- Palabras clave
- No habilitado
- Lector de pantalla
- Compatible
- Tamaño del archivo
- 410 KB
- Tipografía mejorada
- Habilitada
- Fecha de publicación
- 26 de julio de 2012
- Longitud de impresión
- 280 páginas
- Uso simultáneo de dispositivos
- Ilimitado
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